Intento crear contenido. Pero todo me suena a pose. A discurso conocido.
Lo que quiero ofrecerte es increíble. Pero a veces, como hoy, las formas me aburren.
Te diría que a veces (como hoy)
lo único que necesitás
es poder habitarte.
Así
en tus ambigüedades, tus contradicciones,
en tus intensidades, tus temores,
en tus escapes.
Y real creo eso.
Pero, ¿cómo habitarte en medio de las presiones cotidianas?
Creo que ese es gran parte de mi diálogo en terapia los últimos 7 años.
Y a la vez
creo que de eso se trata todo
de descubrir que esta que hoy tenemos es la única oportunidad
para crear una brecha, una “linea de fuga”
entre las presiones y los terrores
crear ese espacio-templo
o espacio-sótano o espacio el que sea
pero que te de un borde hacia el afuera,
donde puedas dedicarte por un rato simplemente a vos.
A escucharte.
A recibirte.
Y, quién te dice,
tal vez un mínimo momento de gozo,
de esperanza vital…
no la de que todo vaya a cambiar
sino la de que hay una oportunidad viva dentro de tu universo posible hoy
de reencontrarte con vos
con el amor, con la dulzura
con tu potencia.
Y a la vez pienso
que es importantísimo poder aprender a captar la mierda en lo que hay
pero igual de importante es aprender a agradecer
o sea
ni un agradecimiento berreta que desconecta de la mierda del mundo
ni un siempre señalar lo que falta, sin detenerte a admirar también las bellezas que el misterio día a día nos regala
y en un mundo que hoy se configura como “desfuturizador”
desde las esferas del poder
porque saben que así nos tienen deprimidxs y así nos pueden controlar
dar lugar a un abrazo silencioso
de vos con vos
un abrazo donde tus partes pueden por unos momentos descansar
es el acto más fucking revolucionario que me puedo imaginar.
Cuerpo-camino es básicamente eso:
acompañarte a crear ese abrazo
de vos con vos
de vos con el misterio
del misterio con vos.
Ese abrazo silencioso
tu revolución interior-exterior.