Este sábado me van a entrevistar para un PodCast con motivo de mi viaje a Mendoza donde voy a estar compartiendo el Tantra. Y para ir encaminando la conversación me preguntaron: ¿qué está vivo hoy en vos? Tanto en el Tantra, como en tu vida…
Me lo dejo resonar en el cuerpo.
En el medio me cruzo con un reel en el cual el estado de Israel bombardeó un jardín de infantes en Gaza. Veo la cara de terror de un niño que podría ser Clarú. La respuesta acude a mí con una contundencia total:
lo que está vivo en mí es la dimensión política del Tantra.
Política no en un sentido partidario,
sino en un sentido de participación en la posibilidad de ir creándonos otros modos de habitar el mundo, de relacionarnos entre humanxs y con lo no-humano (los tejidos de la naturaleza-Misterio).
Estar desde una curiosidad y amabilidad hacia la otredad,
desde un tejido más amable también hacia nuestras torpezas y nuestros intentos,
estar desde una potencia que no es personal y se siente en el cuerpo cuando tomamos el dolor del mundo y lo convertimos en combustible para la cocreación que hoy está urgiendo.
Estar
desde la torpeza de sabernos siempre aprendices, nunca expertxs de nada.
Me vengo sintiendo muy atravesado por el mundo que estamos pudiendo ser -un mundo que se centra en una narrativa única, excluyendo todos los otros mundos que habitan este mundo.
Hablo del Tantra, entonces, como posibilidad política para el afecto, para la reparación. Como potencialidad de encuentro en lo auténtico -no forzando el sacar un disfraz o una coraza, sino ampliando el espectro de la ternura para que la coraza simplemente y por sí sola sienta que no hace tanta falta.
Es mucho más fácil hablar de orgasmos cósmicos,
de autenticidad forzada porque tu propósito y la pindonga máxima,
seguro vendería más y más fácil.
Últimamente me está costando mucho hacer contenido que se sirva del algoritmo. Lo vengo intentando porque igual de esto vivimos un montón. Pero quiero que hablen solo mis tripas. Y mis tripas solo pueden decir:
BASTA DE ALIMENTAR EL ODIO HACIA LA OTREDAD, SEA LA QUE SEA.
NO SE TRATA DE QUE EL AMOR VENZA AL ODIO:
SE TRATA DE PREGUNTARNOS PROFUNDAMENTE QUÉ MUNDO QUEREMOS HABITAR, QUÉ MUNDO QUEREMOS CODISEÑAR PARA NUESTRXS HIJXS Y NIETXS
Y TRABAJAR GENERATIVAMENTE EN LA CONSTRUCCIÓN DE ESTOS MUNDOS (en plural).
Y si. Lo generativo tiene potencia de para ir sacudiendo en el camino lo que tenga que sacudir.
Pero si el foco está en el odio, en la destrucción de lo otro -insisto, sea quien sea, del bando que sea-… el destino para mí es uno solo. Y es uno que no me gusta para nada, porque no tiene lugar para lo humano… ni para la humanidad.
En fin. Esto es lo que hoy está vivo en mí.
Si estás en plan Kundalinis activadas y todo de blanco, no es por acá
(aunque creeme que los cuerpos vibran a lo pavote en los talleres, de belleza-intensidad-apertura-gozo-dolor y lo que haga falta).
Pero si te resuena sumarte a cocrear nuevos modos de estar en el mundo y de relacionarnos, te recontra espero para sumarte a la nave.