El placer no sirve para nada
y por eso, tal vez, lo sea todo
No sirve para nada demorarte unos momentos más en ese trago de café, en el sabor de esa tostada que te recorre enterx. Es total y absolutamente inútil estar más presente en esta respiración, descubriendo las texturas que recorren tu organismo.
Mientras el mundo te exige productivx,
mientras los números te aprietan el cuello,
y los silencios se anudan en la panza…
nada hay más improductivo que un gesto de placer.
Y quizás por eso, nada hay tan necesario.
En este mundo que arde, entre guerras y masacres,
¿de qué sirve toda lucha
si no hay un horizonte?
¿De qué sirve un horizonte
si no puede ser degustado hoy mismo?
Me viene un video que vi que vi anoche. Me atravesó cada fibra del corazón. De un periodista que estuvo en Palestina. Cuenta que fue a la casa de unos gazatíes, que lo recibieron en el último piso de un edificio muy alto.
Se sentaron a tomar un café. Se estaba haciendo de noche. Y cierran una
puerta bien gruesa de metal.
Entonces el tipo les dice, “¿Qué onda? ¿Roban mucho por acá? Uno de los señores que lo estaban recibiendo de ahí de Gaza le dice, “No pasa que a veces de noche, en la mitad de la noche, en cualquier momento puede haber una redada del ejército israelí y se lleva gente al azar.”
Entonces el periodista se queda cagado de miedo. Los chabones con los que estaba se dan cuenta de que está cagado de miedo y le dicen:
“¿Qué pasó? ¿Por qué te quedaste raro?
Y el responde: “Sí, la verdad me quedé asustado.
“Pero ni tocaste el café.” le responden.
“No, no, no sé, estoy muy asustado.”
Y entonces le dicen:
ahora estamos tomando este café,
si te lo perdés, ya está, ya perdimos.
Ellxs lo saben más que nadie. La muerte siempre, de alguna u otra manera, está cerca. Pero si se convierte en algo que nos impide ese lugar sencillo
posible
ese pequeño lugarcito de plenitud cotidiana…
ya perdimos cualquier lucha
antes de lucharla.
Porque en el fondo tal vez la verdadera lucha
es reconocer celebrativamente nuestra inutilidad
y desde ahí
crear mundos de otros tiempos
más caóticos, más imprecisos,
más humanos.