A veces toca doler
y que a nadie se le ocurra sacarte de ahí

“pero hay que seguir produciendo”
“pero si entro ahí después no me levanta nada”
“pero esto, pero aquello”

y así, entre tanto pero
te vas volviendo un pedazo de cartón corrugado
insensible, bastante zombie

Pero esta noche
soy Luna Nueva
para que me acompañes en la oscuridad
a encontrarte, en lo profundo de la noche,
con los ropajes olvidados de tus sombras

donde la piel arde
y no queda otra que asumir
que también sos ese que tanto rechazás

y duele
duele duelar tus ideales
y enterarte de las heridas de tu carne
de tus violencias y tu sed.

Por mucho que intentes
dejar de ser vos
no hay con que darle:
sos todo eso que te gusta, re, nadie lo niega,
pero sos también
los nudos de tu panza donde viven
todas las oscuridades de lo humano,
las cicatrices de tu garganta silenciada

y el intento siempre torpe
de rasgar las fibras que te separan
de lo inefable

-y en el fondo
siempre estás
adorando ciegamente tus fantasmas

porque algo en vos intuye
que es de su mano
que encontrarás
el elixir de totalidad.